Noche de Fuego: “Noche de San Juan”
Como antecedente es importante mencionar que el ser humano antiguo se regía por el movimiento de los astros y algunos fenómenos astronómicos, ya que consideraba que existía un fuerte vínculo con la naturaleza debido a que la fuente principal del sustento provenía de la madre tierra. Por lo anterior se realizaban diferentes rituales durante el año para agradecer o bien para pedir por las cosechas recibidas, especialmente y con mayor énfasis durante los solsticios o equinoccios y en este caso, el solsticio de verano es el que está estrechamente relacionado con la Noche de Fuego o popularmente llamada también: Noche mágica, Noche de las hogueras, Vísperas de San Juan o Noche de San Juan.
Este evento es considerado uno de los ritos al fuego más antiguos, originalmente, era una fiesta pagana para celebrar la llegada del solsticio de verano, que es cuando la noche es la más corta de todo el año en el hemisferio norte. Con el paso del tiempo, la Iglesia Católica la hizo coincidir con el nacimiento de San Juan Bautista por lo que implicaba el ritual de purificación con ayuda justamente del agua. La fecha en que se festeja es durante la noche del 23 al 24 de junio y durante su festejo se puede apreciar una mezcla muy interesante de ritos paganos y religiosos, en dónde el fuego y el agua tienen un papel primordial para la purificación de todos los participantes.
Esta noche se cree que el fuego llega a su punto de máximo poder del año, siendo más popular en Europa, principalmente en países como España, sin embargo lleva algún tiempo que ha cobrado fuerza también en México y gran parte de América Latina.
El símbolo central de esta festividad es una Hoguera, la cual principalmente purifica, aleja los malos espíritus y quema lo viejo para dejar espacio a las nuevas oportunidades que la vida nos tiene preparadas. En la parte cúspide del ritual se tiene que saltar una hoguera que fue intencionada para la buena fortuna y limpieza energética; es un rito para atraer bendiciones y protección durante el año.
Se cree que el número de veces que se salte la hoguera, influye también en los beneficios que se reciben; en caso de que no se cuente con una hoguera, hay personas o ciertos grupos que emplean también velas. Uno de los aspectos importantes es que el fuego genera una gran cantidad de humo al momento de quemar en él plantas medicinales o de poder; el humo sagrado lleva al universo lo que se le confía, le da fuerza a los rezos de los asistentes pues lo que se manda es la voz, no tanto el tamaño de la llama.
Como complemento se aconseja además hacer una limpieza de los hogares, así como baños con hierbas que ayuden a limpiar la energía de las personas y que al mismo tiempo propicien la abundancia y buena fortuna, dejando atrás todo aquello que nos lastimó o dejó un mal sabor de boca.
Recordatorio: “Todos llevamos el fuego dentro, no dejemos que se apague nuestra llama”